El sueño del
college para indocumentados
KETTY RODRIGUEZ
El Nuevo Herald
A
sus 20 años,
en vez de ver la vida color de rosa, Manuel
vive angustiado.
Agobiado por las responsabilidades y el
trabajo de cocinero, trata de buscar tiempo
e invertir hasta el último centavo para
pagar sus estudios de ingeniería electrónica,
pues no tiene alternativa: es indocumentado
y en consecuencia le toca pagar la tarifa
más cara en el college.
Su camino es cuesta arriba. Para seguir
estudiando trabaja más de 52 horas a la
semana, pero gana $6.15 la hora y cada
semestre en el Miami Dade College le cuesta
alrededor de $3,000.
''No tengo tiempo para nada. Siempre ando
corriendo del trabajo al college, y
el dinero que gano es para los estudios, no
para gastarlo en ropa, diversión o para irme
a bailar'', dijo el joven nicaragüense que
llegó al país hace cinco años.
Pero su realidad y la de miles de otros
estudiantes indocumentados en el país
pudiera cambiar a la vuelta de la esquina si
el Congreso aprueba, el próximo año, el
proyecto que se conoce con las siglas DREAM.
Se calcula que cada año 65,000
estudiantes indocumentados y graduados de
secundaria no pueden continuar sus estudios
a nivel universitario porque no tienen
status legal, y no cuentan con el apoyo
financiero ni becas para pagar la matrícula
que se aplica a estudiantes internacionales,
que es la más costosa.
El proyecto DREAM otorgaría la residencia
permanente a los estudiantes ilegales que
cumplan ciertos requisitos.
El estudiante debe haber entrado al país
antes de los 16 años, ser graduado de la
escuela secundaria y no tener antecedentes
penales.
En principio se le otorgaría una
residencia temporal de seis años, para que
puda ir al college, universidad o
enlistarse en el servicio militar. Para
obtener la residencia permanente, el
aplicante deberá demostrar que como mínimo
completó dos años de college o
carrera militar.
Según analistas, la reciente
reintroducción de DREAM en el Senado ha
creado esperanzas y optimismo, a la vez que
constituye un paso en la dirección correcta
para su final aprobación.
Congresistas y activistas pro inmigrantes
indicaron a El Nuevo Herald que el momento
''oportuno'' había llegado.
DREAM fue presentado por primera vez en
el 2001. Ha sido estudiando, modificado y
finalmente engavetado en espera de las
condiciones políticas favorables y el
momento más oportuno para su sanción.
Ahora, ha cobrado fuerza en el Senado,
donde cuenta con el apoyo bipartidista de 48
legisladores, de un centenar. Además fue
suscrito en el Comité Judicial del Senado
con 16 votos a favor y 3 en contra.
''Su reintroducción en el Senado ha sido
una buena noticia'', dijo Melisa Lazarín,
una vocera del Consejo Nacional de la Raza,
la organización hispana más grande en los
Estados Unidos.
''Cada día son más los senadores y
miembros del Congreso que respaldan este
proyecto de ley... tenemos mucha confianza y
creemos que tiene muchas posibilidades de
ser aprobado el año entrante'', agregó
Lazarín.
En la Cámara de Representantes es donde
hay más obstáculos para que se sancione
DREAM. Hasta el momento no se ha aprobado en
su comité judicial y nunca ha sido discutido
en el pleno.
''La esperanza es que se suscriba en el
Senado, donde hay un ambiente más pro
inmigrante que en la Cámara'', dijo la
congresista Ileana Ros Lehtinen, republicana
por la Florida.
La representante cubanoamericana explicó
que el año entrante ''hay un deseo'' entre
muchos congresistas de que DREAM sea
aprobado.
''Los muchachos afectados por este
proyecto han crecido en Estados Unidos, y no
han hecho nada malo. Sin embargo, son
castigados y se les niega la oportunidad de
ir al college o al servicio
militar'', acotó Ralph Neas, el presidente
de la organización pro inmigrante People For
the American Way, con sede en Washington,
D.C.
''Yo quiero salir adelante, quiero
superarme. Me siento que me tratan como a
alguien que no tiene posibilidades'', dijo
Manuel.
Su mayor aspiración es ir a la
prestigiosa y costosa universidad Georgia
Tech para terminar su carrera de ingeniería.
``Tengo buenas notas pero no tengo el dinero
para pagar la universidad de mis sueños...
Ojalá aprueben el proyecto DREAM''.
Si no se aprueba el proyecto, seguirá
latente otro problema para Manuel y miles de
jóvenes que igual que él llegaron de niños
al país y se sienten americanos: el riesgo
de ser deportados en cualquier momento.
''Cada día que se espera estamos
penalizando a estos estudiantes, que son los
futuros líderes del país'', señaló Ros
Lehtinen. |